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María Dolores Abensur o los sueños del Esperanto PDF Imprimir E-mail

Esperanto

A propósito del fallecimiento de una de las promotoras de la unión planetaria a través de un idioma único

por VÍCTOR ALVARADO

LIMA Abril 2015. Discretamente, sin llamar la atención, dueña de una humildad que la hacía sentirse hermana de todos los seres vivientes, partió de este mundo a la edad de 91 años, la destacada promotora del idioma esperanto, María Dolores Abensur Araujo Vda. de Bartra (1923- 2014), conocida cariñosamente como “Lulú” por sus cófrades esperantistas.

Mientras los partidos políticos de vanguardia apostaban por la lucha política para alcanzar la unión de la humanidad, ella y su grupo de esperantistas, a nivel planetario, se plantearon desde hace más de un siglo la misma meta a través de un idioma único, que debiera hablarse junto a la lengua materna.

Abensur, peruana total, charapa de Iquitos para más señas y profesora de vocación, egresada de la Normal de Monterrico, tomó contacto con el esperanto en 1955, a los 27 años, cuando era difundido por la Asociación Peruana del Esperanto- APE, que presidía Ulpiano Villanueva, miembro de un grupo de soñadores que vio en esta lengua una esperanza de unidad planetaria, a través de la cual los pueblos hicieran de la Tierra una patria única.

En 1955, mejor diríamos en la década del 50, el idioma esperanto ganó en Lima las simpatías de las mejores inteligencias juveniles. Habían transcurrido 78 años desde que fuera creado por el oftalmólogo polaco Luis Lázaro Zamenhof y pronto, según las estadísticas, se convirtió en una lengua mundial, aunque con el paso de los años ha devenido en una lengua de cenáculos, elitista, que espera su oportunidad para convertirse en lengua universal.

Janet Skotte

El esperanto llegó al Perú procedente de Argentina y cuando Abensur se hizo esperantista, en los días de Ulpiano Villanueva, presidente de la APE, los seguidores del esperanto no pasaban de una veintena, pero pronto se multiplicarían gracias a la argentina Janet Skotte, enviada en 1955 por la Liga Argentina del Esperanto, para impulsar el esperanto. Skotte era la más indicada para esta tarea, pues había hecho del esperanto un apostolado, y se entregó en Lima a difundirlo apasionadamente. Skotte terminó por peruanizarse tanto que se convirtió en representante del Perú ante el Congreso Mundial del Esperanto y luego para revitalizar el movimiento esperantista refundó la Asociación Peruana del Esperanto, al alimón con Alberto Carrullo Ramírez, y se convirtió en profesora principal del esperanto hasta que le sorprendió la muerte 1980 y se quedó en el Perú para siempre. A Abensur y a todos los esperantistas de su época, les gustaba resaltar las proezas de sus figuras más destacadas, como Tiradar Soros y su hijo el multimillonario George Soros, ambos judíos de origen húngaro, en verdad esperantistas emblemáticos.

Henri Barbusse (1873- 1935), escritor, periodista Ludwik Zamenhof. George Soros, esperantista

Henri Barbusse                                               Ludwik Zamenhof                                                 George Soros

Los Soros

Tiradar es recordado por haber escrito en idioma esperanto el libro “Modernaj Robin Zohof”, en el que narra sus peripecias de prisionero en la I Guerra Mundial y por haber renunciado a su apellido original de Schwartz para adoptar el palíndromo de Soros, que en esperanto significa “se elevará”. George, su hijo, le siguió sus pasos y es autor del libro “Maskerado cirkau la morto” (Mascarada alrededor de la muerte), editado en esperanto, en el que inspirado en el ideal del esperanto postula darle rostro humano al capitalismo financiero, del cual es uno de sus gonfaloneros, pues es conocida su política de oponerse, por lo menos literalmente, al llamado capitalismo salvaje. Pero no se crea que solos los iluminados por la hada fortuna son esperantistas. Los hay de todas las tendencias políticas, pero en honor a la verdad los hay más en las filas del socialismo histórico, como Jean Jaurés (1859- 1914), diputado socialista francés y un internacionalista pacifista y en esta condición fue contrario a la I Guerra Mundial y duro crítico “de la política colonial de Francia, la política hipócrita de Rusia y la brutal voluntad de Austria”, lo que le valió ser víctima de la intolerancia y ser asesinado a tiros el 31 de julio de 1914.

Después de Jaurés, otro connotado francés esperantista fue Henri Barbusse (1873- 1935), escritor, periodista y militante comunista. Mientras Jaurés fue un esperantista discreto, Barbusse fue proactivo, pues llegó a ser presidente honorario del Primer Congreso de Sennacieca Asocio Tutmond (Asociación Mundial Nacional), creada con la finalidad de utilizar la lengua internacional del Esperanto para los objetivos de formación de la clase obrera internacional.

Barbusse

fue más allá, escribió en 1921 una obra emblemática, en idioma esperanto, titulada “Esperantista laboristo” (Trabajador esperantista), una biblia marxista sindical en idioma esperanto. La esperantista Abensur no vio al esperanto convertido en idioma mundial, pero sí se esmeró en cultivar y desarrollar los sueños de unidad planetaria haciéndose militante de la Misión de Amor, una institución que se plantea el mismo objetivo de unir a la humanidad, a través de la reivindicación de los mensajes crísticos legados por Jesús, Buda y Krishna, entre otros, tema que será materia de otra crónica más adelante.

A Abensur y a todos como ella que trabajaron por este sueño y consumieron su vida en este ideal de amor la humanidad hay que decirles en su idioma esperanto: “Gis la revido” (Hasta pronto). Lo que sembraron volverá, se hará realidad algún día. “Jau kon” (gracias por sembrarlo).